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miércoles, 14 de marzo de 2012

Museo del Prado (Madrid)

Museo del Prado en el mapa
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HISTORIA y SITUACIÓN

No sólo es la pinacoteca más importante de España, sino una de las más sobresalientes colecciones del mundo. Es singularmente rico en obras de maestros europeos de los siglos XVI al XIX, y hay una amplia presencia de Velázquez, El Greco, Goya, Tizianao, Rubens y El Bosco, entre otros. El Prado no es un museo enciclopédico que tiene obras de todas las escuelas y épocas, es más bien de una colección intensa y distinguida, donada por una serie de reyes aficionados al arte, que donaban dichas obras o incluso las mandaban hacer por encargo a los grandes maestros de la época.
El edificio que alberga el museo, fue concebido durante el reinado de Carlos III, como edificio para el Real Gabinete de Historia Natural, siguiendo con los ideales de la Ilustración de dotar a la ciudad de grandes edificios para instituciones de carácter científico. El proyecto fue aprobado en 1786, aunque dado la gran duración de las obras, el proyecto inicial sufrió bastantes modificaciones. El edificio fue finalizado en el siglo XIX, aunque la Guerra de Independencia provocó que en esos años tuviera fines militares como cuartel de caballería, quedando prácticamente en estado de ruina.
La recuperación del edificio se inició a partir de 1818, que acabaría con la inauguración en noviembre de 1819 del Museo Real de Pinturas. La inauguración fue muy discreta y mostraba alguna de las mejores piezas de las Colecciones Reales Españolas, trasladadas desde los distintos Reales Sitios. En este comienzo el museo contaba con 311 cuadros expuestos en tres salas, todos ellos de pintores de la escuela española, aunque almacenaba muchos más. En años sucesivos se irían añadiendo nuevas salas y obras de arte, destacando la incorporación de los fondos del Museo de la Trinidad, creado a partir de obras de arte requisadas en virtud de la Ley de Desamortización de Mendizábal (1836). Dicho museo fue absorbido por el Prado en 1872. Tras el destronamiento de la reina Isabel II de España en 1868, el Museo Real pasó a ser nacional, medida ya irreversible tras absorber al citado de la Trinidad, puesto que ello supuso además que asumiera la designación como Museo Nacional de Pintura y Escultura que hasta entonces había tenido éste. Esta designación se mantuvo hasta 1920, año en que por real decreto de 14 de mayo recibió oficialmente su denominación actual de Museo Nacional del Prado, que era como se le conocía ya con anterioridad. 
Durante el siglo XIX y buena parte del XX el Prado vivió una situación de cierta precariedad, pues el Estado le brindó un apoyo y unos recursos insuficientes. Las deficientes medidas de seguridad, con una parte del personal del museo residiendo en él y montones de leña almacenados para las estufas, provocaron la alarma de algunos entendidos. A pesar de las pequeñas ampliaciones que se fueron haciendo a lo largo de los años, empezó a haber un grave problema de espacio a partir de mediados del siglo XX, hasta que en 1995 se aprobó en las Cortes una gran ampliación y modernización del centro. Esta modernización y ampliación tuvo su máxima expresión cuando se culminó el proyecto de 2007 que tomaba para la pinacoteca parte del claustro de Los Jerónimos, que están conectados subterráneamente.


 ARQUITECTURA

El edificio diseñado por Juan de Villanueva, en su concepción original, está formado por un cuerpo central terminado en ábside, al que flanquean dos galerías alargadas que terminan en pabellones cuadrados, uno a cada extremo. El cuerpo central destaca en planta y en alzado por un gran pórtico compuesto por seis columnas de orden toscano, un entablamento, una cornisa y un ático que lo remata. Esta fachada es el acceso principal, orientado hacia el Paseo del Prado, y presenta la originalidad de no disponer sobre la columnata del característico frontón triangular, sino de uno con forma rectangular, adornado por un friso escultórico obra de Ramón Barba, representando una alegoría del rey Fernando VII como protector de las ciencias, las artes y la técnica. En su cara posterior, esta sección central termina en forma semicircular o absidial, de tal modo que su plano adopta forma basilical. Originariamente, dicha estancia abarcaba las dos plantas de altura, y a finales del XIX se dividió en dos pisos. El inferior era la sala de juntas, hasta su reciente conversión en recibidor. La planta superior es la actual sala 12, presidida por Las Meninas.
La fachada norte presenta un pórtico con dos columnas jónicas y sobre ellas un entablamento liso. Esta fachada corresponde a la segunda planta del edificio. Cuando se construyó el edificio, la primera planta quedaba, por ese lado, bajo el nivel del terreno, que por aquella época bajaba en una pequeña cuesta hasta el paseo del Prado, hasta que más tarde se desmontó este desnivel hasta ponerlo a la misma altura que el suelo real del monumento. Hubo que construir una escalinata para su acceso (1882). En el exterior, frente a la fachada principal, está ubicada la estatua de Velázquez. El pedestal tiene una dedicatoria: Los artistas españoles, por iniciativa del Círculo de Bellas Artes, 1899. Este monumento se inauguró el día 14 de junio de ese mismo año con la presencia de la Reina Regente y de Alfonso XIII. Existen además junto a la entrada principal monumentos dedicados a Goya y a Murillo.




COLECCIÓN

La colección sobrepasa las 8600 obras. De ellas, poco más de 3.000 proceden de la Colección Real, algo más de 2.000 del Museo de la Trinidad y el resto, más de 3.500, del fondo denominado de Nuevas Adquisiciones.
Las principales secciones del Museo están divididas por la nacionalidad del artista, así se encuentran entre otras las secciones de Pintura española, flamenca, italiana, francesa, alemana, holandesa y británica. De la misma manera se encuentran secciones dedicadas a la escultura, dibujos y estampas y artes decorativas.
Colección Real: Es el núcleo original de la colección del museo. Dicha colección se cimentó en tiempos de Felipe II, y los cuadros encargados a título personal, iban pasando de generación en generación. Tanto los Habsburgo como los Borbones, hicieron numerosos pedidos a los grandes artistas de la época, desde retratos a obras religiosas, con las que fueron decorando los numerosos palacios y lugares donde residían a lo largo de todo el territorio español. De esta colección son gran parte de las obras de Velázquez, Murillo o Rubens entre otros.
Museo de la Trinidad: En la formación de las colecciones del Museo del Prado, el antiguo Museo de la Trinidad representa el segundo gran núcleo, aunque la extensión, variedad y calidad de sus fondos fueran mucho menores que los de la Colección Real. Fue creado este museo, que se denominó Nacional, como consecuencia de las Leyes de Desamortización de Mendizábal (1835-36), cuya magnitud y extensión creó en muchas personas una lógica preocupación por las obras de arte conservadas en las iglesias y conventos afectados. Finalmente, se decidió disolverlo, incorporando sus fondos al Museo del Prado, en el año 1872, provocando en éste una situación paradójica, pues si bien la colección de pintura de tipo religioso se vio completada de forma magnífica, por otro lado aumentó aun más la ya de por sí crónica saturación de espacios.
Museo de Arte Moderno: Fue un Museo Nacional dedicado a las obras de los siglos XIX y XX. En 1971 la colección fue absorbida por el Prado, mientras que las obras del siglo XX, pasaron al Museo Reina Sofía.
Nuevas adquisiciones: Desde los inicios del Prado hubo mucho ineterés en acabar de completar muchas colecciones. Las adquisiciones han sido importantes tanto en número como en calidad, siendo algunas cedidas mediante donaciones, o incluso herencias y legados.


FOTOS

Museo del Prado, fachada principal
Entrada principal con estatua de Velázquez
Fachada norte con escalinata
Galería
Galería
"Familia de Carlos IV" Francisco de Goya
"Las tres gracias" Rubens
"El caballero de la mano en el pecho" El Greco
"La rendición de Breda" Diego Velázquez

San Jerónimo el Real (Madrid)

San Jerónimo el Real en el mapa
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HISTORIA y SITUACIÓN

Conocido popularmente como Los Jerónimos, fue uno de los conventos más importantes de Madrid, regido originariamente por la Orden de San Jerónimo.
La historia de su construcción data de 1463, cuando Enrique IV había ya mandado construir otro monasterio de jerónimos a orillas del río Manzanares. Poco después, en 1470 había dotado a la congregación de prebendas y privilegio para recaudar impuestos, es algo después a finales del siglo XV cuando los Reyes Católicos ordenan la construcción en Madrid de un monasterio de frailes jerónimos que sirviera de aposento a la Familia Real en sus estancias en la villa. Este monasterio de san Jerónimo se realizó en estilo gótico tardío con influencias renacentistas.
En el siglo XVI, Felipe II amplía el llamado Cuarto Real, unos aposentos destinados al alojamiento de los monarcas y que sería germen del futuro Palacio del Buen Retiro que crecería junto a San Jerónimo «el Real». El Cuarto Real estaba junto al lado del Evangelio del presbiterio, de tal suerte que el rey podía escuchar misa desde su dormitorio, costumbre que también es patente en el diseño y distribución del Monasterio de El Escorial. El monasterio y el palacio anexo vivieron su época de mayor esplendor durante el reinado de Felipe IV, que hizo del complejo el centro de la vida cortesana. En el templo tuvo lugar la jura como heredero del malogrado príncipe Baltasar Carlos de Austria.
Durante la invasión napoleónica el monasterio fue gravemente dañado por el ejercito invasor. Como consecuencia de esto y en afán de mantener lo que quedaba Fernando VII convierte el monasterio en cuartel de artillería. Años después, Francisco de Asís, consorte de Isabel II, ordena a Narciso Pascual y Colomer la restauración de la iglesia, fruto de la cual son las torres de su cabecera, que flanquean el ábside.
A principios del siglo XXI, y como consecuencia de la cesión del claustro del monasterio al Museo del Prado, la iglesia fue totalmente restaurada, tanto interior como exteriormente. En el interior, se cambió la disposición del altar mayor, se expusieron pinturas cedidas por el Prado, y durante las tareas de rehabilitación aparecieron pinturas murales del siglo XVI.
Como curiosidad es destacable que en su interior se realizó en enlace matrimonial de Alfonso XIII y Victoria Eugenia en 1906.


CLAUSTRO

En las últimas décadas, la iglesia y el vecino claustro contrastaban por su dispar estado de conservación. La escalinata del templo presentaba un buen aspecto, pero el edificio acusaba el paso del tiempo; peor era la situación del claustro, cuyos muros perimetrales se habían desmoronado parcialmente, dejando al descubierto las columnas del interior. La maleza crecía entre las ruinas, una situación incomprensible para una de las zonas urbanas de Madrid más ilustres y más protegidas por la legislación.
Al barajarse la necesaria ampliación del Museo del Prado, el Ministerio de Cultura desechó varias opciones y eligió como la más factible y menos traumática prolongar los espacios de la pinacoteca hacia los Jerónimos. Se recuperaba el solar del claustro, que quedaba conectado con la sede principal del museo de forma subterránea.
Para la recuperación del claustro, se desmontaron una a una las piedras de sus dos pisos de galerías. Estos bloques fueron numerados y trasladados para su limpieza a las afueras de la ciudad. Paralelamente, el solar del claustro fue excavado y vaciado, quedando conectado subterráneamente con el nuevo atrio o recibidor pensado por Rafael Moneo a espaldas del edificio principal del Prado.
Culminada la obra, el claustro mantiene su patio interior, con sus arcos y columnas originales, y recupera su volumen exterior en forma de cubo, a lo que debe su nombre popular. Se utilizó ladrillo rojo para las fachadas, a fin de que entonaran mejor con los edificios circundantes. Interiormente, el elemento más novedoso es un lucernario que atraviesa el edificio, desde el claustro hasta las plantas subterráneas dedicadas a exposiciones. Han merecido también elogios las puertas de bronce, que conectan el edificio del claustro con la calle Ruiz de Alarcón.

FOTOS

San Jerónimo el Real
San Jerónimo el Real
Vista del la iglesia y el claustro
Interior de la iglesia

martes, 13 de marzo de 2012

Plaza de Cibeles (Madrid)

Plaza de Cibeles en el mapa
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HISTORIA y SITUACIÓN

Se trata de uno de los lugares más simbólicos de la capital. Situada entre los cruces de la Calle Alcalá, Paseo de Recoletos y del Paseo del Prado. El lugar que hoy ocupa la plaza de Cibeles formaba parte de un eje arbolado longitudinal que, en el Renacimiento, separaba el casco urbano madrileño de diferentes conjuntos monacales y palaciegos. Constaba de tres tramos principales, conocidos como el Prado de los Recoletos Agustinos (actual paseo de Recoletos), el Prado de los Jerónimos (que se corresponde con el paseo del Prado) y el Prado de Atocha (desaparecido).
Reformas que se llevaron a cabo durante el reinado de Carlos III, querían crear una zona ornamental de jardines y fuentes. Fruto de esta iniciativa urbanística, fue la instalación en 1782 de la fuente de Cibeles junto al Palacio de Buenavista, en el paseo de Recoletos, mirando hacia la vecina fuente de Neptuno. En 1895, se tomó la decisión de trasladar este conjunto escultórico a la intersección del citado paseo con la calle de Alcalá, su actual ubicación. La confluencia de ambas vías fue aprovechada para crear alrededor de la fuente una rotonda de distribución del tráfico de carruajes, que dio origen a la plaza. Con el desarrollo urbanístico de Madrid, la plaza de Cibeles se convirtió en centro neurálgico de la ciudad y, dada su ubicación entre dos de las principales arterias de la villa (la calle de Alcalá y el eje Recoletos-Prado), en un importante nudo del tráfico rodado. Ha sido escenario de diferentes acontecimientos históricos y sociales, destacando, entre estos últimos, las celebraciones deportivas de los aficionados del Real Madrid.


ELEMENTOS DE LA PLAZA

Fuente de Cibeles: La figura principal es de la diosa Cibeles, Está montada en un carro dispuesto sobre una roca que se eleva en medio del pilón. En sus manos lleva un cetro y una llave y en el pedestal se esculpieron un mascarón que escupía agua por encima de los leones hasta llegar al pilón, más una rana y una culebra que siempre pasan desapercibidas. Dos leones tiran del carro. Los leones representan a los personajes mitológicos Hipómenes y Atalanta, la gran cazadora del grupo de Diana. Hipómenes se enamoró de ella y consiguió sus favores con la ayuda de Afrodita y del truco de las manzanas de oro, pero al cometer los amantes sacrilegio cuando se unieron en un templo de Cibeles, Zeus se enfureció y les convirtió en leones condenándoles a tirar eternamente del carro de la gran diosa.
En un principio la fuente cumplía la función de abastecer e agua a los madrileños, ya que en la mayoría de las casas no había acceso a agua potable. Todo estó cambió cuando la fuente fue colocada en su lugar actual, en 1895. Con motivo de las obras pertinentes se hicieron nuevas remodelaciones. Se colocó el monumento sobre cuatro peldaños y se le rodeó de una verja para evitar en este caso el acceso. Se añadieron en la trasera dos amorcillos, uno vierte agua de un ánfora, y el otro sostiene una caracola. Pero con este cambio no se perdió la traída de aguas del viaje antiguo y para suplir la fuente como tal se construyó una fuentecilla con caño en la esquina de la plaza, del lado de Correos. Esta fuentecilla siguió siendo todo un símbolo para el pueblo de Madrid que allí acudía a llenar cántaros, botijos y botellas, como sus antepasados. La fuentecilla dio lugar a que la música le dedicara una canción: "Agua de la fuentecilla, la mejor que bebe Madrid…"
Palacio de Buenavista: Está situado en un promontorio ajardinado. Se encuentra frente a la sede del Banco de España y su construcción data de 1777. Entre los años 1795 y 1796, el palacio sufrió dos incendios que provocaron enormes reformas. Tras la muerte sin herederos forzosos de la XIII duquesa de Alba, acaecida en el Palacio en 1802, la Casa de Alba quedó incorporada en la Casa de Berwick. Sin embargo, Buenavista se desvinculó del patrimonio de los Alba, pasando en 1807, por medio de la expropiación, a manos del I duque de la Alcudia, Manuel Godoy. Cuando éste perdió su poder, la propiedad fue expropiada de nuevo, volviendo a la Familia Real. Después de la Guerra de Independencia, se pensó en el edificio para que albergara el Museo del Prado, pero finalmente se eligió para éste, otro edificio cercano y finalmente el palacio acabó convirtiéndose en la sede del Ministerio de Guerra, cediéndose por tanto al ejercito.
Banco de España: La sede central del Banco de España fue inaugurada en 1891. Las fachadas recogen un repertorio decorativo ecléctico, aunque la sobriedad de zócalos y plantas bajas acentúan la idea de solidez representativa que corresponde a la institución que alberga. La adecuada gradación del tamaño de vanos en las distintas plantas y su variedad compensan la marcada horizontalidad del conjunto. En el año 1927 se aprueba la construcción de la mitad posterior de la fachada a Alcalá, derribando las Casas-Palacio conocidas como de Santamarca. El proyecto se realiza siguiendo escrupulosamente las líneas del original en fachada, siendo de carácter completamente diferente en estilo en el interior. Fue declarado Bien de Interés Cultural de España en 1999.
Palacio de Linares: En sus primeros años era conocido como Palacio de Murga. En 1884 los marqueses de Linares se mudaron a un remodelado palacio, con lo que el edificio cambio su nombre al actual. El palacio consta de cuatro salas, y destaca la gran calidad de los materiales tanto de construcción como de decoración que se encuentran en el interior, como puede verse en la magnífica escalera principal del edificio y en las galerías del segundo piso.
En 1992 el palacio se reabrió con motivo del quinto centenario de la llegada de Colón a América. Esta reapertura fue con motivo de nombrarle Casa de América, un centro cultural de intercambio entre España y América, con lo que en su interior se organizan numerosas exposiciones, conferencias, cursos, etc.
Palacio de Comunicaciones: Desde 2011 ha pasado a ser llamado el Palacio de Cibeles. Se inauguró oficialmente en marzo de 1919, comenzando su funcionamiento como moderna central de distribución de correos, telégrafos y teléfonos.En 2007 cambia sus funciones y pasa a albergar las dependencias municipales del Ayuntamiento de Madrid.
El conjunto es desde el punto de vista arquitectónico uno de los primeros ejemplos de arquitectura modernista de España, aunque en un principio hubo muchas críticas a su construcción porque el solar ocupaba parte de los cercanos jardines del Retiro.
La fachada del edificio es de un característico color blanco. Se encuentran edificadas dos torres extremas a ambos lados de la fachada, y un gran torreón central de una altura de setenta metros sobre el suelo. En el torreón central hay un enorme esfera de reloj eléctrico (de unos tres metros de diámetro) que por la noche se ilumina (substituyendo en oficialidad al Reloj de la Puerta del Sol). Entre ellas y el torreón se encuentran numerosos pináculos que en su inicio fueron diseñados como soportes de los hilos telegráficos. Los detalles ornamentales van creciendo en detalles a medida que se eleva la cota a pie de calle. Esta disposición obliga a mirar hacia arriba. La fachada posee algunas representaciones alegóricas que recuerdan a la masonería como pueden ser: estrellas, granadas, caballeros con sus espadas. En la clave del arco de la puerta principal aparece una figura femenina con el medio cuerpo vegetal, motivo de aire típico de las figuras y monstruos representados en el plateresco.  Es apodada popularmente por el público de la época como "La Rubia". En muchas de las representaciones de la fachada, en torno a los torreones laterales, se encuentran remisciencias directas a conquistadores españoles del imperio español con bustos de Hernán Cortés, Magallanes, Balboa.
En la actualidad la imagen de la Fuente de Cibeles y el edificio aparece en muchas series de postales características de la capital.


FOTOS

Estatua de la diosa Cibeles
Cibeles y Palacio de Comunicaciones
Sede central del Banco de España
Palacio de Linares
Palacio de Comunicaciones

lunes, 12 de marzo de 2012

Jardines del Retiro (Madrid)

Parque del Retiro en el mapa
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HISTORIA y SITUACIÓN

Considerado como uno de los pulmones de Madrid, El Retiro, es la mayor zona verde enclavada en el centro de la ciudad. El parque tiene una extensión de 1,18km2, y es uno de los lugares más significativos de la capital.
Los jardines tienen su origen entre los años 1630 y 1640, cuando el Conde-Duque de Olivares (Gaspar de Guzmán y Pimentel), valido de Felipe IV (1621–1665), le regaló al Rey unos terrenos que le habían sido cedidos por el duque de Fernán Núñez para el recreo de la Corte en torno al Monasterio de los Jerónimos de Madrid. Así, con la reforma del Cuarto Real que había junto al monasterio, se inició la construcción del Palacio del Buen Retiro. Contaba entonces con unas 145 hectáreas. Aunque esta segunda residencia real iba a estar en lo que en aquellos tiempos eran las afueras de la villa de Madrid, no estaba excesivamente lejos del Real Alcázar y resultó ser un lugar muy agradable, por estar en una zona muy boscosa y fresca.
Los arquitectos se pusieron manos a la obra con la construcción de varios edificios como el Teatro del Buen Retiro, que acogió representaciones de los dramaturgos españoles del Siglo de Oro, entre ellos Calderón de la Barca y Lope de Vega. Perduran aún el Casón del Buen Retiro, antiguo Salón de Baile con frescos de Lucas Jordán, y el llamado Salón de Reinos, un ala del Palacio del Buen Retiro decorado antaño con pinturas de Velázquez y Zurbarán, entre otros; y los jardines de la posesión real.
A lo largo de la historia los jardines fueron siendo ligeramente modificados, a veces incluso añadiendo algún que otro edificio característicos como el Observatorio Astronómico. Durante la invasión francesa en 1808, los jardines quedaron parcialmente destruídos al ser utilizados como fortificación por las tropas de Napoleón. Tras la contienda, Fernando VII (1814–1833) inició su reconstrucción y abrió una parte del jardín al pueblo, como ya hiciera Carlos III. El monarca se reservó una zona, entre las calles de O'Donnell y Menéndez Pelayo, donde construyó una serie de edificios de recreo, siguiendo la moda paisajística de la época, que aún se conservan, como la Casita del Pescador, la Casa del Contrabandista y la Montaña artificial.
Tras la revolución de 1868, los jardines pasan a ser propiedad municipal y sus puertas y sus puertas se abrieron a todos los ciudadanos, creándose en esa época numerosas plazas y esculturas de las que hoy en día todavía pueden verse.


LUGARES de INTERÉS

Paseo de las estatuas: Se trata en realidad del Paseo de Argentina, que popularmente se le conoce como Paseo de las Estatuas, pues está flanqueado por una serie de esculturas de monarcas españoles. Las figuras realizadas por varios autores, fueron en un principio creadas para el Palacio Real, aunque fue durante el reinado de Carlos III, cuando el monarca mandó varias de estas estatuas a otros lugares de la capital, y algunas incluso a otras localidades.
Puerta de España: Creada en 1893, se trata de la entrada principal a los jardines por la calle Alfonso XII. Esta entrada da directamente al Paseo de Argentina.
La Rosaleda: La idea de crear este espacio floral surgió de la necesidad de equiparar el parque a otros grandes de toda Europa, como por ejemplo el Bois de Boulogne, de París. La rosaleda se diseñó sobre una base elíptica, limitada por setos recortados de arizónica, la forman una gran variedad de rosas traídas desde los más famosos jardines de Europa. Aunque quedaron totalmente destruidos en la Guerra Civil, en 1941 se plantaron 4.000 rosales. A pesar de su belleza falta una ordenación sistemática y un claro carácter expositivo de las distintas rosas que lo componen.
Monumento a Alfonso XII: Se trata de un conjunto arquitectónico situado en el centro del parque. El actual monumento fue el ganador de un concurso público, para realizarlo en uno de los lados del estanque. En primer término aparece la estatua ecuestre del rey, fundida en bronce. En el basamento central, las alegorías de La Paz, La Libertad y El Progreso. En el zócalo, tres relieves de bronce. Del monumento central avanzan unas escalinatas hacia el estanque, con cuatro leones de piedra. Debajo de sus pedestales, en bronce, cuatro sirenas. También hay dos leones con amorcillos en cada uno de los accesos laterales al hemiciclo. A ambos lados del acceso central en la columnata, El Ejército y La Marina. En la cara interna, frente al estanque aparecen representadas, en bronce, Las Ciencias, La Agricultura, Las Artes y La Industria.
Fuente de la Alcachofa: Fue construída en 1781 y ubicada en las inmediaciones de la Puerta de Atocha, de donde fue trasladada en 1880 a su actual lugar. La fuente está realizada en piedra caliza, siendo la alcachofa de granito. Consta la fuente de dos cuerpos, el inferior con tritones sosteniendo el escudo de Madrid y el superior con cuatro putti y encima la alcachofa que le da nombre, todo ello en el centro de un pilón circular.
Fuente del Ángel Caído: El extenso pilón sobre el que cae el agua es de granito y tiene forma ochavada. En el centro, se alza el pedestal. Su base de granito, a modo de talud, tiene forma de pirámide truncada, de planta octogonal, y en cada uno de sus lados figura una carátula de bronce. Estas carátulas representan a diablos que sujetan con sus manos lagartos, sierpes y delfines, y en cada una de ellas hay tres surtidores de los que emana el agua. Sobre dicha base se sitúan otros dos cuerpos también troncopiramidales, pero con menor inclinación. Y a continuación un tercer cuerpo, de mucha menor altura y compuesto por tres escalones de planta circular, sobre el que descansa la escultura principal que remata el monumento. El Ángel Caído, con las alas desplegadas y contorsionado, se apoya sobre unas rocas (que sirven de base), mientras una gran serpiente se enrosca alrededor de su cuerpo.
Palacio de Cristal: Es el edificio más sobresaliente de los jardines, fue levantado en 1887 por la exposición sobre Filipinas que se estaba celebrando en esa época. Actualmente contiene exposiciones temporales de arte contemporáneo.


ALREDEDORES DEL PARQUE

Puerta de Alcalá: Se trata de una de las cinco antiguas puertas reales, que daban acceso a la ciudad. Se encuentra en la plaza donde está la Puerta de España de los jardines. Fue construída por mandato de Carlos III. Se trata de una puerta de estilo neoclásico y aspecto monumental similar a los Arcos de Triunfos romanos, se erigió mirando su exterior a oriente en el año 1778. La puerta ha sido posteriormente restaurada en cinco ocasiones en más de dos siglos de existencia, siendo la última a finales del siglo XX. La originalidad de su fábrica consiste en que fue el primer arco del triunfo construído en Europa tras la caída del Imperio Romano. Por el crecimiento de la ciudad, pasó de ser una entrada a la misma, a convertirse en un destino turístico obligado muy cercano al centro y a la Fuente de Cibeles.
Fue adquiriendo desde finales del siglo XVIII relevancia en el pueblo madrileño, y a finales del siglo XIX era ya uno de sus iconos más característicos que aparece en numerosas ilustraciones de la ciudad. Al ser uno de los monumentos más representativos, en su doble condición de mirada hacia el interior de la ciudad y al exterior de la misma. la Puerta de Alcalá ha servido como soporte para todo tipo de manifestaciones políticas y artísticas y en sus inmediaciones se han producido numerosos hechos históricos.


FOTOS

Jardines del Retiro
Estanque y Monumento a Alfonso XII

Palacio de Cristal
Fuente del Ángel Caído
La Rosaleda
Puerta de Alcalá
Puerta de Alcalá desde los Jardines del Retiro

domingo, 11 de marzo de 2012

Madrid (España)

Comunidad de Madrid en el mapa
Municipio de Madrid

Madrid es la capital de España y de Comunidad Autónoma homónima. También conocida como la Villa y Corte, es la ciudad más grande y poblada de España. Como capital del Estado, Madrid alberga las sedes del gobierno, Cortes Generales, ministerios, instituciones y organismos asociados, así como la residencia oficial de los Reyes de España.
También es el motor económico y cultural de España, y uno de los principales de todo el continente europeo, donde es considerada como la cuarta ciudad más rica de Europa y la octava ciudad del mundo con mayor presencia de multinacionales.


SÍMBOLOS

Bandera de Madrid

Escudo de Madrid

Los símbolos de Madrid, son la bandera carmesí, propia de los reinos castellanos, y el escudo con el oso y el madroño, tocado con corona real antigua. El actual escudo tiene su origen en la Edad Media, aunque no es hasta el año 1967 cuando adquirió la actual disposición.
Aunque siempre se habla del «oso y el madroño», antiguamente era una osa. Así mismo el madroño no era identificado como tal, sino era un árbol con frutos rojos, hasta que los frutos del madroño sirvieron para curar una plaga que asoló la ciudad. Desde entonces se identificó el árbol como madroño. Las estrellas y la osa del escudo de Madrid tienen su origen en las siete estrellas de la constelación de la Osa Mayor.


HISTORIA

Época romana y visigoda: La conquista y colonización por roma de la Península Ibérica, llevada a cabo inicialmente como maniobra romana en su larga serie de guerras contra Cartago, dura casi 200 años, en los que completan la pacificación del norte del territorio y lo dividen en tres provincias, perteneciendo la zona del actual Madrid, a la Tarraconense.
Si bien es posible que durante el periodo romano el territorio de Madrid no pasaba de ser un pequeño asentamiento rural, creado más por su carácter de cruce de caminos y por su riqueza natural.
Alcázar de la época musulmana
Época musulmana: La primera constancia histórica de un asentamiento estable en la zona, data de esta época. En la segunda mitad del siglo IX, el emir de Córdoba Muhammad I, construye una fortaleza en un promontorio junto al río, siendo la primera de muchas más fortalezas que habría en la zona, para proteger la cercana ciudad de Toledo, de los reinos cristianos del norte. Junto a la fortaleza se expande el poblado hacia el sur y el este, recibiendo dicho poblado el nombre en castellano antiguo de Magerit, que podría ser la arabización del término matriz, en alusión a un arroyo que discurría junto al poblado. En la actualidad los estudiosos tienden a pensar que la muralla de la ciudadela pasaba por la actual plaza que separa la catedral de la Almudena del Palacio y por tanto no incluía el solar de este último. La ciudad andalusí amurallada, por lo tanto se habría levantado en el cerro delimitado al sur por la hondonada del arroyo de San Pedro (actual calle Segovia), al norte por la del arroyo del Arenal (actual calle del Arenal) y al oeste por el barranco que termina en la vega del Manzanares. Extramuros se desarrolló, hacia el sur y el oeste, una población mayor que fue rodeada en época cristiana de una segunda muralla.
Conquista cristiana: Con la caída del reino taifa de Toledo en manos de Alfonso VI de León y Castilla, la ciudad fue tomada por las fuerzas cristianas en 1085 sin resistencia, probablemente mediante capitulación. La ciudad y su alfoz quedaron integrados en el reino de Castilla como territorios de realengo. Los cristianos sustituyen a los musulmanes en la ocupación de la parte central de la ciudad, quedando los barrios periféricos o arrabales, que en el periodo anterior eran habitados por una comunidad mozárabe, como morería. También existía una judería que coincidiría con el actual barrio de Lavapies. En esta época la ciudad sufre varios ataques musulmanes que acabarían prácticamente con la victoria en la batalla de Las Navas de Tolosa.
La ciudad recibe el título de villa en 1123. El rey Alfonso VII estableció en 1152 los límites de la comunidad entre los ríos Guadarrama y Jarama. La abundancia de caza en la zona, hizo que muchos nobles residieran en la zona, y esa es la razón por la que los habitantes de la zona fueron a la batalla de Navas de Tolosa con un oso como emblema, que acabaría derivando en el actual escudo. Las Cortes de Castilla se reúnen por primera vez en la ciudad en 1309 bajo el reinado de Fernando IV, siendo esa convocatoria cada vez más habitual, cuando los reinos se unificaron bajo una misma corona.
A pesar de que en la Guerra de las Comunidades, la villa tomó partido contra Carlos I, su sucesor Felipe II, instalaría la corte en la ciudad en 1561, algo que sería decisivo para el crecimiento de la ciudad y que sería constante salvo un pequeño periodo entre 1601 y 1606, en que se trasladó a Valladolid. Con el establecimiento de la corte en Madrid, su población empieza a crecer de forma significativa. A la burocracia real, a los miembros de la corte y todas las personas necesarias para su sustento, se unen desheredados y buscavidas de todo el Imperio español. En 1625, Felipe IV derriba la muralla de la ciudad, ya sobrepasada y edifica la que será la última cerca de Madrid. Esta cerca, construida exclusivamente por razones fiscales (impuesto de portazgo) limitará el crecimiento de la ciudad hasta el siglo XIX.
Las medidas de las capas y sombreros provocaron el
llamado Motín de Esquilache
Ilustración y Neoclasicismo: El cambio de dinastía traería importantes cambios en la ciudad. Los Borbones se ven en la obligación de equiparar Madrid a otras grandes ciudades y capitales europeas. El incendio del Alcázar Real, en 1734, haría que se empezara la construcción del futuro Palacio Real, que no llegaría a ser ocupado hasta el reinado de Carlos III, que siempre ha sido recordado como el mejor alcalde de Madrid, gracias a las construcciones de numerosas fuentes, parques, hospitales, alcantarillado, etc. 
El proyecto del Salón del Prado, en las afueras de la ciudad, entre el conjunto del Buen Retiro y la cerca, es probablemente el más importante y el que ha dejado una herencia más importante a la ciudad: los paseos del Prado y Recoletos, las fuentes de Neptuno, Cibeles y Apolo, el Real Jardín Botánico, el Real Observatorio Astronómico o el edificio inicialmente destinado a acoger al Real Gabinete de Historia Natural, aunque finalmente sería asignado al entonces recién constituido Museo del Prado. Sin embargo, no siempre la relación del «rey alcalde» con sus súbditos-vecinos fue buena: varias medidas de su programa de modernización fueron contestadas de manera violenta durante el motín de Esquilache de 1766, debido a nuevas normas en la vestimenta, aunque en el mismo confluyeron además causas más complejas.
Ensanche y era industrial: El levantamiento de la ciudad contra las tropas francesas el 2 de mayo de 1808 marca el principio de la Guerra de Independencia. El rey José Bonaparte, realiza numerosas reformas en la capital, siendo habituales los derribos de conventos para la construcción de plazas. La desamortización provocó que una gran cantidad de obras de arte pasaran al herario público, y que posteriormente pasaran a la colección del Museo del Prado. De esta época también es la creación de la Universidad Complutense, que pronto pudo competir con la prestigiosa y cercana Universidad de Alcalá de Henares. Se produce una  época de gran creación literaria, con carácter costumbrista. Finalmente la cerca que ahogaba la ciudad acabará desapareciendo en 1860, y la ciudad volverá de nuevo a tener una gran expansión, que provocaría la creación de los llamados Ensanches, como son por ejemplo la actual zona del Paseo de la Castellana. Debido a esta expansión también en esa época se crearan las principales estaciones de la ciudad que a día de hoy todavía se mantienen, como son las estaciones de Atocha, Delicias o Principe Pío.
Segunda República y Guerra Civil: Las elecciones municipales de abril de 1931 suponen un gran triunfo de los republicanos-socialistas. El triunfo republicano en la capital y en varias capitales de provincia más, supone la descomposición de la monarquía y el advenimiento de la Segunda República Española, que fue proclamada en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol.
Barricadas en la Puerta de Toledo
Poco tiempo después, la Guerra Civil comenzaría con el alzamiento en Melilla en 1936. En un principio la rebelión fue aplastada en la capital, y a partir de ese momento empezó una represión indiscriminada no sólo hacia los rebeldes, sino también contra todos aquellos sospechosos de no tener los mismos ideales que el Frente Popular. Se produjeron numerosos incendios de iglesias y asesinatos de clérigos, se incautaban edificios de particulares, y detenciones dentro de los miembros de los partidos de derecha. En 1937 se produce la Batalla de Madrid, en la que el Ejercito Popular, consigue frenar a las tropas sublevadas, a costa de la casi total destrucción de los barrios de Moncloa y Argüelles. No volvería a haber un enfrentamiento terrestre en la ciudad, pero en cambio hubo un intenso bombardeo, en el que contribuyeron las aviaciones italianas y alemanas.
El final de la guerra fue especialmente caótico en la ciudad. Los choques armados en las calles de la ciudad causaron numerosas víctimas y dieron lugar a sangrientas represalias y fusilamientos por ambos bandos. En los dos últimos días de marzo y primero de abril de 1939 entraron en la ciudad las tropas nacionalistas, acogidas con masivas manifestaciones de júbilo por la población.
Dictadura de Franco: La época posterior a la guerra, es de gran crecimiento demográfico, debido principalmente a la emigración que se produce del campo a la ciudad. Esto provoca que se anexionen a la ciudad municipios cercanos, como Barajas, Canillejas, Vallecas o Carabanchel entre otros.
Democracia: Tras la muerte de Franco, Madrid fue uno de los escenarios principales de la Transición. Los primeros meses del año 1977 destacaron por la agitación política y social, con huelgas, manifestaciones y contramanifestaciones violentas con víctimas mortales. La Constitución de 1978 confirma a Madrid como capital, y después de las primeras elecciones un año después, se produjeron varias reformas que llevaron a la ciudad de ser la oscura capital del Régimen, a una de las principales potencias culturales de todo el continente. 




LUGARES de INTERÉS

sábado, 10 de marzo de 2012

Museo Oriental (Valladolid)

Museo Oriental en el mapa
Zoom sobre el mapa

HISTORIA Y SITUACIÓN

El Museo Oriental es uno de los grandes desconocidos de la ciudad. Se trata de un museo con una gran colección procedente de China, Japón y Filipinas.
El museo está situado en el Convento de los Agustinos Filipinos. En 1732 nace en Manila la idea de proporcionar sacerdotes católicos formados en España con destino a las islas Filipinas. La orden de San Agustín fue la que elaboró esta idea. En 1735 se obtiene licencia del general de la Orden para fundar en España un seminario para formar sacerdotes misioneros para las Filipinas. El Papa Clemente XII también autorizó la creación de este seminario. En 1743, el rey Felipe V ampara bajo patronato regio el seminario, debido a la importancia que tenía el proyecto para el Estado, y decide que se localice en Valladolid, debido al gran número de estudiantes que se encontraban en esta ciudad. Tras una serie de vicisitudes, la orden de San Agustín se asienta en el terreno que hoy ocupa en 1758 y Ventura Rodríguez viene a Valladolid y proyecta el edificio durante los dos años siguientes.
No cabe duda de que nos encontramos ante un edificio capital dentro de la arquitectura española del siglo XVIII y, concretamente, dentro de la de Ventura Rodríguez, sin duda el arquitecto más destacado del periodo. El edificio empieza su construcción en 1759. Tras una parada en la actividad constructiva entre 1762 y 1778 por falta de dinero, a finales del siglo XVIII están terminados el piso bajo del claustro y el segundo de la crujía sur del mismo, así como la escalera principal y otras dependencias. Durante la Guerra de la Independencia Española, lo entonces construido del edificio sufrió daños al estar ocupado por el ejército francés. Tras el fin de la contienda, se repararon los daños. La Desamortización de Mendizábal respetó el seminario debido a su labor en Filipinas y el interés que ofrecía esto al Estado. En 1853 se retoman otra vez los trabajos de construcción y se empieza la iglesia, aunque las obras transcurren muy lentamente. A finales del siglo XIX, bajo la dirección del arquitecto Jerónimo Ortiz de Urbina y prácticamente siempre siguiendo los planos de Ventura Rodríguez, se construyeron la iglesia, hasta el arranque de la cúpula, y el tercer piso del edificio. En 1924 se cierra la cúpula y en 1927 se concluyen las torres. El interior de la iglesia de decora y en 1930, el edificio es finalizado y se consagra la iglesia el 4 de mayo de ese año. Había tardado la construcción casi 171 años.


MUSEO ORIENTAL

Tiene su asiento en el edificio. Fue fundado en 1908, se produce una primera renovación en 1980, y una segunda en 2005, abriendo de nuevo al público en mayo de 2006 y su objetivo es exponer la gran colección de objetos procedentes de China y Filipinas, principalmente, y que fueron recogidos por los Filipinos en sus misiones en Extremo Oriente. Esta gran colección de arte se encuentra en esta ciudad debido a dos razones: Valladolid era la sede central de los Agustinos Filipinos de España y la segunda, que al ser la sede central, era donde se formaba a los futuros misioneros y para ello se traían muchos materiales de Oriente.
Se trata del museo dedicado a arte de Extremo Oriente más importante de España. Sus 15 salas se dividen en dos secciones: la dedicada a China posee bronces, porcelanas, lacas, pinturas y monedas; la parte dedicada a Filipinas posee fondos de carácter etnográfico, como esculturas de madera de las tribus de las islas, una colección de marfiles hispano-filipinos, muy conocida y con esculturas de gran calidad, mantones, armas y un monumental libro sobre la flora en Filipinas. El espectro cronológico de las obras es muy grande, desde el siglo II a. C. hasta el siglo XIX de nuestra era.


IGLESIA DE SAN JUAN DE LETRÁN

Al lado del Covento de los Agustinos, se encuentra una pequeña joya arquitectónica de la ciudad. Se trata de la Iglesia de San Juan de Letrán, que fue construída entre los siglos XVII y XVIII y que posee una bella fachada barroca.
El origen del edificio es un asilo para trece pobres (recordando el número formado por Jesucristo y sus discípulos), fundado en 1550 por Hernando de Dios. Tras morir Hernando de Dios, el patronato pasó a otras personas que lo acabaron cediendo a Carlos I, pasando a ser templo de patronato regio. La iglesia actual se comenzó a construir en 1675. Su planta es muy convencional: una nave con crucero de brazos cortos, cubierto todo con bóvedas de cañón con lunetos, salvo el crucero, con cúpula. Está construida con piedra, ladrillo y tapial. Las obras quedaron interrumpidas poco tiempo después, sin haberse concluido la iglesia. Hacia 1729 se retoma la construcción gracias a las donaciones, siendo de esta época la fachada, sin duda lo más interesante del edificio. Está orientada hacia el Parque del Campo Grande y posee una planta muy movida, con acusadas convexidades y concavidades, lo que genera gran dinamismo. Los cuerpos laterales, cilíndricos, decorados con numerosas pilastras cajeadas que cubren toda la superficie, se coronan con sendos templetes para las campanas. El cuerpo central tiene dos pisos. El el bajo, se dispone la puerta, con arco de medio punto, que muestra una importante decoración a base de rocallas y motivos vegetales en las dovelas y las enjutas. Este primer piso se flanquea con dos pares de columnas de fuste bulboso y formas blandas. Las basas están esculpidas de manera que están deformadas, como si se estuvieran derritiendo, lo que contribuye a dar dinamismo a la fachada, emparentándola con el Rococó. En el piso segundo, se dispone, también flanqueado por dos pares de columnas bulbosas como las del piso bajo, el escudo real de España (debido al patronato real), rodeado de una abigarrada decoración en la que se encuentran motivos vegetales, angelitos y trofeos de guerra, con cañones, lanzas o morteros. Se remata con un templete en el que se aloja una buena escultura de San Juan Bautista, flanqueado por la Fe y la Caridad.


FOTOS

Fachada del Convento de los Agustinos Filipinos
Sala del Museo Oriental
Colección procedente de China
Colección del Museo
Fachada de San Juan de Letrán